Lavandula stoechas, Salvia rosmarinus, Thymus vulgaris, Santolina chamaecyparissus, Cistus albidus, Phlomis fruticosa y Teucrium chamaedrys aguantan insolación, caliza y viento. Sus hojas pequeñas y plateadas reflejan luz, sus raíces exploran hondo y sus floraciones escalonadas atraen abejas. Con tres riegos profundos al verano, se mantienen compactas y fragantes.
Atriplex halimus, Teucrium fruticans, Helichrysum italicum, Limoniastrum monopetalum y Euphorbia characias toleran salitre y ventarrones. Estructuran con elegancia, perfuman discretamente y ofrecen tonos grises que calman el resplandor marino. Añade grava clara, bordes drenantes y tutores discretos el primer año para arraigar con seguridad y riegos muy medidos.
En contenedor grande prosperan Lavandula dentata, Ballota pseudodictamnus, Sideritis, Myrtus communis enano, Pittosporum tenuifolium compacto y Arbutus unedo joven. Usa sustratos minerales ligeros, goteo con goteros autocompensantes y acolchado de árido fino. Ganas aroma, color y estructura sin que la factura del agua se dispare en verano.

Enterrado a poca profundidad, limita evaporación y no molesta al tránsito. Usa tubería con goteros autocompensantes, válvulas de purga y filtros accesibles. Programa riegos profundos, poco frecuentes, preferiblemente al amanecer. Revisa anualmente la uniformidad y marca registros en plano para futuras intervenciones sin sorpresas ni roturas accidentales.

Canalones limpios, bajantes conectados a depósitos y un prefiltro de hojas convierten chubascos de otoño en agua útil. Etiqueta volúmenes, sombrea el tanque y usa bombas eficientes. Destina ese recurso a arbustos jóvenes y macetas críticas, priorizando riegos nocturnos para exprimir cada gota cuando más aprieta el calor agosteño.

Si cuentas con aguas grises tratadas, confirma normativa local, separa redes y usa dispositivos antirretorno. Aplícalas sólo en ornamentales, nunca en comestibles. Complementa con fitodepuración en estanques de flujo subsuperficial. Con controles periódicos, el jardín gana resiliencia hídrica sin riesgos ni malos olores, y la factura lo agradece notablemente.